¿Cuándo se debe utilizar el enfoque manual?

La mayoría de los objetivos tienen la capacidad de enfoque manual, pero muchas veces ignoramos este hecho. La verdad es que el enfoque automático, o autoenfoque, resulta mucho más fácil de utilizar en diversas situaciones. Además, en algunos casos es hasta más confiable. Sin embargo, sí hay momentos en los que tendremos que recurrir al enfoque manual para obtener la mejor foto posible. Veamos cómo se utiliza y cuáles son algunas de esas situaciones.

¿Cómo se usa el enfoque manual?

Enfoque Manual

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El modo de enfoque, ya sea manual o automático, se puede elegir desde el mismo objetivo. Usualmente el interruptor se encuentra en los laterales del objetivo. Encontrarás las siglas AF (Autofocus) y M (Manual). Al elegir el enfoque manual se desactivará el mecanismo de autoenfoque, por lo cual tu cámara no enfocará al presionar el disparador a mitad como normalmente haríá si estuviese en AF. Por lo tanto, deberás utilizar el segundo anillo de tu objetivo, el cual tiene el propósito de enfocar. Observa detenidamente la escena a través del visor de tu cámara para determinar el enfoque que deseas mientras giras el anillo de enfoque.

¿En qué momentos se debe utilizar el enfoque manual?

Como ya mencionamos, en la mayoría de los casos te convendrá utilizar el enfoque automático de tu cámara. Ahora bien, si te surge alguna de las siguientes situaciones deberás considerar cambiarlo a manual:

  • Poca luz. Algunos modelos podrán enfocar automáticamente en lugares en donde hay poca iluminación. Sin embargo, aún así puede resultarle muy díficil. Si no encuentra el enfoque, tu cámara no te permitirá tomar la foto. En ese caso, enciende el enfoque manual y trata de enfocar lo mejor posible. Aún si no está completamente enfocado, la cámara te permitirá tomar la foto, y tras ver el resultado podrás determinar si hace falta enfocar nuevamente o no.

Enfoque Manual

  • Detalles pequeños. Aunque utilices los puntos de enfoque, puede ser que tengas dificultad para enfocar objetos pequeños, especialmente utilizando poca profundidad de campo. Probablemente el enfoque manual te ayude a obtener un mejor resultado y más preciso.
  • Fotos a través de un cristal. Cuando existe un obstáculo entre la cámara y el sujeto que queremos fotografiar, es muy fácil que el autoenfoque se confunda y trate de enfocar el obstáculo, en vez del sujeto deseado. Esto es muy común al fotografiar a través de cristales debido al reflejo que producen, o incluso a través de una verja.

Enfoque Manual

  • Preenfoque. El preenfoque se refiere a enfocar con anticipación en un punto específico antes de que el sujeto se encuentre en la posición para fotografiarlo. Esto se utiliza en ocasiones para deportes, o para tomar autorretratos.
  • Poco detalle o contraste. El autoenfoque se deja llevar por el contraste y los detalles de una escena para determinar en dónde debe enfocar. Si intentáramos fotografiar una pared con poca textura, por poner un ejemplo, el objetivo probablemente no encontraría el enfoque, impidiendo que puedas tomar la foto. Por el contrario, si utilizas el enfoque manual sí podrás tomarla al apretar el disparador.
  • Problemas con el autoenfoque. El mecanismo del autoenfoque podría dañarse con el tiempo. También puede suceder que al utilizar un objetivo de otra marca que no sea la de nuestra cámara, el autoenfoque no funcione. En tales casos no tendremos otro remedio que utilizar el enfoque manual.

Estas son solo algunas de las situaciones en las que vale la pena cambiar al enfoque manual para obtener un mejor resultado. Para aprender más sobre diferentes maneras de enfocar, sigue este enlace.

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